Día del Acoso escolar
El acoso escolar no es “cosa de niños”. Los niños y niñas lo sufren pero realmente es el resultado de la educación que reciben tanto acosados como acosadores y testigos consentidores. La educación es cosa de adultos. Es imprescindible educar en valores como el respeto, la tolerancia, la igualdad entre los sexos, las razas y las clases sociales, la riqueza que aportan las diferencias, la ayuda al que tiene dificultades, la intransigencia ante malos tratos físicos y psicológicos y el valor de denunciarlos.

La idea más importante a transmitir es que ayudar a quien es agredido física o psicológicamente es fundamental. Hay que desechar, por un lado, la idea de que no hay que “chivarse” con la que los cobardes que buscan cómplices tratan de demonizar a los testigos. Por otro lado, hay que resaltar el valor de aquellos que no se callan, que no miran para otro lado y que no consienten que suceda. Todos debemos comprender que sin testigos asustados que callan el acoso no tiene poder. El testigo que calla no es inocente, es cómplice y en la justicia ordinaria está penalizado.

Si comprendemos y transmitimos la importancia de ser valiente en lugar de cómplice habremos ganada los batalla contra el acoso.
Muchos padres y profesores no son conscientes de su papel. Muchos ni siquiera son capaces de detectarlo, siendo los últimos en enterarse, quizás porque no tienen muy claro lo que se puede considerar acoso ni las graves consecuencias en el presente y futuro del niño o de la niña que sufre acoso.

El sistema tampoco protege. Los protocolos no se difunden, están mal elaborados y, sobre todo, la responsabilidad de aplicarlos recae en el personal del centro educativo que no ha sido capaz de detectarlo y detenerlo a tiempo. El falso corporativismo y la idea errónea de que se dará mala imagen del centro si se reconoce que hay acoso suelen desembocar en malas intervenciones y archivo de casos que en muchos casos determinan un cambio de centro para el acosado.

Las diferencias son aprovechadas como excusa para el acoso. Los niños y niñas de Altas Capacidades suelen ser muy distintos de sus compañeros y eso les convierte en víctimas frecuentes. Sus intereses y gustos diferentes unidos a su sensibilidad, les hace vulnerables y blanco fácil de burlas. Los comentarios y actitudes de algunos docentes que desconocen sus características son, en ocasiones la chispa que enciende la mecha del acoso: “no levantes la mano que ya sé que lo sabes, siempre interrumpes con preguntas, eso no toca estudiar ahora, no eres tan listo porque no sabes todo, te has equivocado con lo fácil que es, para ti más difícil a ver si eres tan listo, explícalo tú que sabes tanto, si eres tan listo ¿porqué lloras por tonterías?”..

Los estudios internacionales hablan de un 50% de acoso entre el alumnado de Altas Capacidades. El año pasado la Asociación NO al Acoso Escolar realizó un estudio en Cataluña con la colaboración de FANJAC y sus familias. El resultado fue bastante similar al de otros países: una prevalencia de 48%. Aquí se pueden ver las conclusiones

Para obtener más información se pueden dirigir a la Asociación NACE
NACE. Asociación No al Acoso Escolar

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